L'AMETLLA DE MAR (TARRAGONA)
L'
Ametlla constituye un buen ejemplo de cómo una localidad puede resultar
interesante sin que su fundación se remonte a época fenicia, romana o
árabe. Se trata de una población marinera Al recorrer las calles de esta villa marinera se pueden ver mujeres remendando redes de pesca, dispuestas a dar un consejo sobre qué restaurantes son los mejores y más baratos y cuáles "tienen mucha fachada pero poca calidad". Dirán también que hay que probar el rossejat (arroz muy tostado con caldo de pescado) y, por supuesto, los langostinos. Luego, al atardecer, llegan las barcas y tiene lugar la subasta del pescado, un espectáculo atractivo y colorista. L'Ametlla se
ha hecho famosa por sus playas de arena gruesa, como la de Sant Jordi,
rodeadas de pinares, y por la claridad de unas aguas que permiten
disfrutar de la pesca Pero si L'Ametlla es un enclave reciente, hacia el interior anduvo el hombre prehistórico. De ello dan fe los vestigios arqueológicos de las cuevas de La Malleda y las pinturas rupestres del refugio de Cabrafeixet, cerca del pueblo de El Perelló. En las proximidades queda también el castillo medieval de Sant Jordi d'Alfama, que acabaría uniéndose a la orden militar de Santa María de Montesa. A 12 kilómetros se extiende el parque natural del Delta del Ebro, la zona húmeda más vasta de Cataluña. Tierra adentro la vista se pierde entre los arrozales, mientras que en el litoral hay grandes lagunas rodeadas de carrizales y juncos, junto a desiertas playas de arena. En Deltebre existe un centro de recepción y documentación sobre el parque natural. |