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Figueres, en la provincia de
Girona, es el punto de partida de la ruta. Se llega por la A-7 o bien
por la N-II.
FIGUERES.- La capital de l'Alt Empordà es
una ciudad acogedora y cosmopolita, y posee una importante oferta
cultural. La Rambla, con su vida comercial y sus terrazas constituye el
centro neurálgico de la villa. La principal atracción de Figueres es
el Teatre-Museu Salvador Dalí, que abarca todos los aspectos de la obra
daliana. Se trata de un espacio que se enriquece cada año con nuevas
adquisiciones, y que explica por si solo el complejo mundo del pintor de
Figueres. El museu de l'Empordà contiene una interesante exposición histórica
sobre la comarca, con piezas ibéricas, griegas, romanas y medievales.
También posee gran encanto el Museu del Joguet de Catalunya, dedicado a
la industria juguetera. Además de estas visitas, el Castell de Sant
Ferran tiene un gran interés histórico y monumental, ya que ha sido
considerado como la fortaleza más grande de Europa.
LLANÇÀ.- Desde Figueres hay que tomar la
N-260 en dirección a Llançà y Portbou. Se atraviesa así la parte
norte de l'Alt Empordà, dejando a uno y otro lado de la carretera las
poblaciones de Perelada y Vilajuiga. A partir de aquí la ruta trascurre
por el cauce de la riera de La Valleta hasta llegar a Llançà. En sus orígenes
era una pequeña población con un puerto situado a poca distancia. Hoy,
el desarrollo turístico de la zona ha unificado ambas poblaciones, extendiéndose
también por los alrededores. Vale la pena visitar la iglesia parroquial
de Sant Vicenç, del siglo XVIII, que conserva el campanario del
primitivo templo románico y una torre del antiguo palacio del abad de
Sant Pere de Rodes, propietario de todo este territorio. También es
curioso el gran plátano situado en la Plaça Major, conocido como
l'Arbre de la Llibertat.
EL PORT DE LA SELVA.- Para llegar a el Port
de la Selva, a unos 5 kilómetros, debe tomarse la GI-612, que sigue la
costa. Pasada la punta de s'Arenella se llega a la bahía de el Port de
la Selva, que aparece entre las elevaciones de la Serra de Rodes y el
mar. El Port de la Selva responde al típico núcleo de pescadores,
presidido por la iglesia de Santa María de les Neus, de época barroca.
La población surgió entre los siglos XVI y XVIII, y mientras otras
localidades como Cadaques conocieron un gran desarrollo, El Port de la
Selva continuó siendo un poblado marinero.

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