Fiestas y tradiciones
Los sanfermines.
Desde las doce del mediodía del 6 de julio hasta la madrugada del 15, con
el "Pobre de mí", Pamplona se convierte en capital mundial de
la fiesta. Más de doscientas horas de actos de los que los encierros de
toros son sólo una de las mil razones que han dado fama a los sanfermines.
Los momentos más
relevantes son el "chupinazo"; el "Riau-Riau", la
procesión de San Fermín, los Gigantes y Cabezudos; y los fuegos
artificiales disparados desde la Ciudadela.
La cabalgata de Reyes (5 de enero) congrega a muchos miles de
personas. San Blas (3 de febrero) son clásicas la bendición de
alimentos y la procesión del santo por el atrio de la iglesia de San
Nicolás. Dos días después, los coros de Santa Agueda recorren el
Casco Antiguo.
El lunes de la segunda semana de Pascua llega la imagen de San
Miguel de Aralar para permanecer siete días visitando iglesias,
centros institucionales, etc..
En septiembre, las fiestas del barrio de la Navarrería en San
Fermín Chiquito.
San Saturnino, patrón de la ciudad (29 de noviembre), y San
Francisco Javier, patrón de Navarra (3 de diciembre).
En nochebuena el Olentzero recorre, entre músicas y bailes,
las calles del centro. Este señor, es un carbonero que se pasa el resto
del año en los montes. En nochebuena, baja a los pueblos y reparte
regalos a los niños. Entonces, le llevan a hombros por las calles.
Gastronomía
Pamplona es el nexo entre el norte y
el sur de Navarra.
Lo mejor que puedes hacer es darte una vuelta por los bares y
saborear los "pinchos" o "banderillas" que ofrecen, a
modo de aperitivo. Para beber, vino de Navarra, pacharán, y sidra. Las
huertas de alrededor
producen verduras y hortalizas; la Cuenca aporta corderos y los ríos próximos,
truchas. Con ellos se preparan la trucha a la navarra y el cordero al
chilindrón. Otras especialidades son los chuletones, el gorrín y cordero
asado, el ajoarriero o el estofado de toro de lidia cuando llega San Fermín;
sin olvidar las patas y orejas de cerdo, el patorrillo, cabeza y corada de
cordero, chistorra, birica y relleno, y las setas de los montes próximos.
También se pueden degustar productos como los pimientos del piquillo, espárragos,
alcachofas, tablas de quesos, etc..
Artesanía
Cada año, en septiembre, tiene lugar en la
Ciudadela o en el colegio de Salesianos, una exposición de carácter
provincial y el Concurso Navarro de Diseño en Artesanía, uno de los más
prestigiosos de España, al que concurren artesanos y diseñadores de todo
el país. En madera, cerámica o vidrieras, Pamplona cuenta con muy buenos
profesionales artesanos, así como en la confección de botas de vino (uno
de los productos considerados tradicionalmente como más típicos de la
ciudad) o la artesanía de la cera.
Actividades deportivas y
culturales
Pamplona dispone de pistas polideportivas y piscinas públicas
y cuenta con numerosas sociedades deportivo-culturales. Para practicar
patinaje o atletismo dentro de la ciudad ofrece la pista de Antoniutti y
el estadio Larrabide. Y hay instalaciones próximas para golf, béisbol,
equitación, windsurf, vela, ala delta, parapente, etc.
Existen salas de exposiciones, cines, teatro, corales y orquestas,
grupos de dantzas, festivales de música, ferias del libro, ciclos de
conferencias, congresos, etc. El Planetario, una de las últimas
actividades incorporadas, es de los tecnológicamente más avanzados de
Europa.
Tanto por el marco de sus universidades como por las
infraestructuras sanitarias, hoteleras, etc., Pamplona se ofrece como
lugar de encuentro para congresos y reuniones de trabajo.
Arquitectura religiosa
Catedral:
portada neoclásica (horrible) de Ventura Rodríguez en el XVIII. Interior
gótico (esto ya está mejor). Fue construida en los siglos XIV y XV sobre
la anterior, románica, y sobre la ciudad romana (lo típico, vamos). La
imagen central es la de Santa María la Real (XII), ante la que eran
coronados los Reyes de Navarra. En el centro de la nave principal, el
mausoleo de los reyes Carlos III y Leonor (XV). Destaca el claustro
(1290-1350), joya del gótico europeo, la capilla Barbazana (1330), la
Puerta Preciosa y la de Nuestra Señora
del Amparo, y el Museo Diocesano, ocupando los antiguos refectorio, cocina
y cillería.
Iglesia de San Saturnino o San
Cernin: levantada a fines del XII, la guerra de la Navarrería (1276)
la afectó profundamente por lo que fue reconstruida. Sus dos torres son
singulares. La portada, del XIII, está precedida de un pórtico cubierto,
flanqueado por las imágenes de Santiago y San Saturnino. En su interior
se venera en una capilla a la Virgen del Camino (románica reformada).
Ante el pórtico, a pocos metros, una placa de bronce en el suelo señala
"el pocico", lugar en el que, según la tradición, San
Saturnino bautizó a los primeros cristianos de Pamplona.
Iglesia de San Nicolás:
construida en el XII, fue reedificada en 1251. Como San Cernin, es templo
de carácter austero y guerrero; en él se refugiaban los habitantes de la
población del burgo medieval.
Iglesia de San Lorenzo: su
principal valor es la capilla de San Fermín, de corte barroco, donde se
venera la imagen del patrón (s.XVI), asentada sobre un pedestal de plata.
Arquitectura civil
Cámara de Comptos:
antiguo palacio (XIII) del señor de Otazu, del XVI al XIX (ahora también)
fue sede del Tribunal de Cuentas o Cámara de Comptos del Reino.
Museo de Navarra: el edificio
(XVI) fue hospital hasta 1932. De él sólo queda la portada plateresca.
Entre las piezas que expone destacan los capiteles románicos de la
antigua catedral de Pamplona (XII), una arqueta hispano-árabe tallada en
marfil (1005), las pinturas murales góticas, el retrato del marqués de
San Adrián, de
Francisco de Goya, y obras de artistas de los ss. XIX y XX.
Ayuntamiento: fue alzado en
"tierra de nadie", en donde confluían los tres burgos de la
ciudad medieval, precisamente como símbolo de unión. Al primer edificio
le siguió un segundo, terminado en 1760, del que sólo ha llegado a
nuestros días la fachada barroca. Desde su balcón se dispara el
chupinazo de los Sanfermines, el día 6 de julio a las 12 del mediodía.
Palacios del Casco Antiguo: hay
unos cuantos, reflejo de la riqueza de burgueses y nobles de los siglos
XVII y XVIII. Seminario de San Juan (XVIII), en la calle del Mercado -hoy
edificio municipal con oficinas, el archivo y el museo de Sarasate-; el
del Marqués de Rozalejo (XVIII), en Navarrería; el de Navarro-Tafalla
(Zapatería, 50), del XVIII; un poco más adelante (Zapatería, 53), el
del Conde de Guendulain (XVIII); en la calle Mayor, 2, el del Condestable
(del XVI, que fue residencia episcopal en el XVI y XVIII y sede municipal
en el XVIII, mientras se construía el Ayunta-miento); el de los Redín
Cruzat, en Mayor, 31 (XVII) y el del Conde de Ezpeleta (XVIII); en la
Plaza del Castillo, el de Goyeneche (junto al paso a la calle Estafeta),
del XVIII.
Palacio de la Diputación Foral:
sede del Gobierno autónomo. Neoclásico (XIX). Junto a él se encuentra
el Paseo de Sarasate, con el monumento a los Fueros.
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